jueves, 13 de marzo de 2008

Historia del secador de pelo.



Secador de cabellos: año 1920, Wisconsin


El moderno secador eléctrico para el cabello fue el fruto de dos invenciones que nada tenían que ver entre sí: la aspiradora y la licuadora.

Su punto de origen es bien conocido: Racine, Wisconsin. y dos de los primeros modelos, denominados “Race” y “Cyclone”, aparecieron en 1920, los dos fabricados por empresas de Wisconsin: la Racine Universal Motor Company y la Hamilton Beach.

La idea de secar los cabellos por medio de una corriente de aire se originó gracias a los primeros anuncios de la aspiradora doméstica.

En la primera década de este siglo, era costumbre asignar varias funciones a un solo aparato, especialmente a los electrodomésticos, puesto que la electricidad era ensalzada como la energía suprema de la historia. Esta estratagema incrementaba las ventas, y el público se había acostumbrado a los dispositivos multifuncionales.

La aspiradora no fue una excepción al respecto. Uno de los primeros anuncios del aparato llamado Pneumatic Cleaner presentaba a una mujer sentada ante su tocador, secándose el cabello con una manguera enchufada en la aspiradora. Con un criterio que consistía en preguntar por qué malgastar aire caliente, el texto del anuncio aseguraba a los lectores que, si bien la parte frontal de la máquina aspiraba y eliminaba el polvo y la suciedad, la posterior generaba una corriente de aire fresco y puro. Aunque las primeras aspiradoras se vendían en cantidades moderadamente satisfactorias, nadie sabe hasta qué punto sus usuarios sacaron el mejor partido de ellas.

Sea como fuere, había nacido la idea de secar el cabello mediante una corriente de aire. Lo que retrasó la aparición de un secador eléctrico manual para el cabello fue la ausencia de un motor pequeño y eficaz pese a su escasa potencia (lo que entre inventores se conocía técnicamente como “motor de fracción de caballo”).
y aquí entra en escena la licuadora.

Racine, Wisconsin, es también la patria de la primera mezcladora y licuadora para obtener batidos de leche. Aunque no se patentaría la licuadora mezcladora hasta el año 1922, durante más de una década se habían hecho esfuerzos para perfeccionar un motor de escasa potencia, particularmente la Racine Universal Motor Company y la Hamilton Beach.

Por tanto, en principio, la descarga de aire caliente de la aspiradora llegó a casarse con el motor compacto de la licuadora para producir el moderno secador de cabello, fabricado en Racine. Voluminoso, deficiente en energía, bastante pesado y con frecuentes recalentamientos, el primer secador manual fue, sin embargo, más eficaz para dar forma a los peinados que la aspiradora, y fijó la tendencia para las décadas siguientes.

Los perfeccionamientos introducidos en los años. treinta y cuarenta incluían diversos mandos para la temperatura y las velocidades. La primera variación importante en los secadores portátiles apareció en el catálogo de Sears, Roebuck correspondiente a otoño-invierno de 1951. Este dispositivo, que se vendía a 12,95 dólares, consistía en un secador manual y un gorro de plástico rosa unido directamente a la boquilla sopladora, y que se ajustaba a la cabeza de la mujer.

Los secadores de cabello adquirieron popularidad entre las mujeres desde el primer año de su aparición, pero sólo a fines de los años sesenta, cuando los hombres empezaron a experimentar las dificultades de secar y peinar los cabellos largos, se expandió rápidamente el mercado para estos aparatos.
Del libro "Las cosas nuestras de cada dís" de Charles Panati
Texto copiado y pegado de la interesantisima pagina de Victor Novellón

Historia de la Higiene Capilar El Champú


La función principal de un champú consiste en eliminar la grasa o sebo natural de los cabellos, pues esta grasa es la causante de que la suciedad y los productos de peluquería se adhieran con tanta tenacidad al cuero cabelludo. El jabón corriente no es adecuado para este fin, ya que deposita en el pelo su propio poso.

El lavado del pelo es fácil para los detergentes, pero estos productos no fueron descubiertos hasta finales del siglo pasado, y no empezaron a fabricarse en cantidad apreciable hasta la década de 1930. ¿Cómo se lavó el pelo la gente a lo largo de los siglos? Los antiguos egipcios introdujeron el uso del agua y el zumo de limón, pues el ácido cítrico descomponía efectivamente la grasa sebácea. Las preparaciones caseras a base de limón, aromatizadas y ocasionalmente mezcladas con pequeñas cantidades de jabón, gozaron de popularidad durante siglos.

A fines de la Edad Media, apareció en Europa una alternativa, similar al detergente. Consistía en hervir agua y Jabón con sosa o potasa, con lo que se conseguía una mezcla con alta concentración de iones hidroxilos negativamente cargados, o sea la base de los buenos champúes modernos. Semejantes al champú pero más próximos al jabón, estos productos eran de elaboración casera y sus fórmulas pasaban de una generación a otra. Irónicamente, la palabra “champú” tuvo su origen en Inglaterra casi al mismo tiempo que los químicos alemanes descubrían los verdaderos detergentes que se convertirían en los modernos champúes. En la década de 1870, el gobierno británico, tras hacerse con el gobierno de la India desplazando a la East India Company, que hasta entonces había administrado aquel subcontínente, reconoció de modo paulatino a los nativos una mayor intervención en los asuntos locales. Las modas y el arte de la India, así como las frases en hindú, se pusieron de moda en Inglaterra, y por esos años los peluqueros británicos más al día acuñaron la palabra shampeo, del hindú champo, que significa “dar masaje”.


Sake Dean Mahomed 1759 - 1851, importó la palabra a europa.


El champú no era un líquido embotellado que se pudiera adquirir en las tiendas, sino un masaje jabonoso para el cabello y el cuero cabelludo, del que sólo disponían las peluquerías británicas más elegantes. Los champúes en sí, cuyas fórmulas eran secretamente custodiadas por cada salón, se preparaban en el propio establecimiento, variando los ingredientes tradicionales: agua, jabón y sosa. Técnicamente, el primer champú tipo detergente fue producido en Alemania en la década de 1890. Cuando, concluida la primera guerra mundial, el producto se lanzó al mercado como preparado comercial destinado a la higiene del cuero cabelludo, el nombre “champú” ya lo estaba esperando.

Un hombre llamado John Breck ayudó a activar el negocio del champú en Norteamérica, conviniendo su combate personal contra la calvicie en una empresa provechosa.

A principios del siglo XX, Breck, que entonces contaba veinticinco años de edad y era el capitán de un cuerpo de bomberos voluntarios, en Massachusetts, empezó a perder el cabello. Aunque varios médicos de Nueva Inglaterra le aseguraron que no había ninguna cura para la calvicie, el joven bombero, apuesto y vanidoso, se negó a aceptar este, pronóstico. Conservar los cabellos que le quedaban llegó a convertirse para él en una obsesión. Fabricó en su casa preparados para tonificar el cabello, y puso en práctica varias técnicas de masaje del cuero cabelludo, hasta que en 1908 abrió en Springfield un centro de tratamiento, Después de adquirir popularidad sus champúes en las peluquerías y salones de belleza locales, Breck amplió su línea de productos para el pelo y el cuero cabelludo, así como también el área geográfica de su mercado. En 1950, lanzó un champú para cabellos normales, y tres años más tarde otros champúes para cabellos grasos y secos. Al finalizar esta década, la red comercial de Breck cubría toda la nación y él se había convertido en el principal productor de champues en todo el país. Pese al éxito de todos sus preparados, ninguno fue capaz de atajar su progresiva calvicie.

Del libro "Las cosas nuestras de cada dís" de Charles Panati


Copiado y pegado de la interesantísima pagina de Víctor Novellón.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Videos demostrativos sobre el uso de planchas para el cabello.

Presentamos una serie de videos sobre el uso de la plancha en peinados habituales, en estos videos podemos ver en acción las famosas planchas de GHD, no olvidemos que están en manos de un profesional y que hay que usar unos productos acondicionadores y protectores.